Muchos llegaron empujando coches de bebés, otros esgrimían perchas y usaban camisetas de color naranja.

Eric Gay / AP

AUSTIN — La larga fila salía del Senado de Texas y seguía su curso en espiral alrededor de la baranda de la rotonda del Capitolio con una cantidad de personas superior a lo que ex legisladores y reporteros podrían imaginar.

Muchos llegaron empujando coches de bebés, otros esgrimían perchas y usaban camisetas de color naranja que decían: “Stand with Texas Women” (Apoya a las mujeres texanas). Algunos llevaron a sus hijos para darles una lección sobre la democracia; otros porque crecieron en la década de 1950 y no quieren regresar a esa época.

Pero, por encima de todo, fueron para ver cómo un una mujer pequeña, bien peinada y con zapatos rosados, la senadora estatal Wendy Davis, rechazaba firmemente un asalto legislativo contra el derecho al aborto, una maniobra obstruccionista que duró 13 horas. Pero ¿resolvieron algo?

Esa era la pregunta tácita que se cernía sobre el prolongado debate en el pleno del Senado acerca de un proyecto de ley sobre el aborto, el cual era observado por cientos de mujeres, hombres y niños desde la galería.

Aunque Davis logró en acabar con el proyecto de ley a medida que la sesión especial del martes llegaba a su fin, había especulaciones de que el gobernador Rick Perry convocaría a otra sesión para que los partidarios republicanos de la legislación intentaran una vez más hacerla avanzar.

Sin embargo, muchos de los que fueron para ser testigos de ese raro momento político parecían creer que había ganado algo con su simple presencia.

“Sé que alguna gente piensa que sólo estamos aquí usando camisetas naranjas y que somos invisibles y eso no cuenta”, dijo Cameo Williams, de 40 años y residente de Austin, además de madre de tres hijos.

Williams llevó consigo a su hija de 13 años para que presenciara el drama político.

“Todo son opciones”, agregó. “Pero cada vez hay más cobertura de los medios de prensa”.

Apoyo a Wendy

El proyecto de ley, que habría impuesto restricciones onerosas e innecesarias a las clínicas de aborto y a los pacientes, ha llegado a Twitter donde incluso el presidente Barack Obama escribió: “Apoyen a Wendy”.

Asimismo, Facebook ha sido inundado con opiniones sobre la legislación y maniobras políticas para tratar de frenarla. La gente que no estuvo al tanto de la polémica legislación sobre sonogramas en la pasada sesión legislativa, que también habría prohibido los abortos después de las 20 semanas de embarazo sin excepciones para casos de violación e incesto.

“Lo único inútil es cuando uno se rinde”, dijo Diane Myers, de 55 años y contratista de la Comisión de Ferrocarriles de Texas, que dedicó su hora de almuerzo a presenciar la situación.

“Ella es muy valiente”, dijo Myers en referencia a Davis. “Si todos los que dicen estar interesados, actuaran… tal vez podríamos cambiar las cosas”.

Las pasiones que este asunto provoca contrastaban con la calma y aburrimiento de los legisladores. Palabras como “secciones” y “subcapítulos” fueron pronunciadas conjuntamente con “período menstrual”, “coito activo” y “fertilización”, que no tenían cabida en los confines del Senado con sus columnas y barandas de bronce.

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